A mitad de camino entre Granada y Jaén, encontramos la Sierra de Alta Coloma, frontera natural entre los reinos de Castilla y Granada. Presenta numerosos pasos de comunicación, siendo el más practicable de ellos el de Arenas, que sigue el curso del río Campillo a través de Puerta de Arenas.
La Puerta de Arenas aparece en el mapa de “Descripción del Reino de Jaen Ordenada por el Doctor Gaspar Salcedo de Aguirre, natural de Baeza y Prior de Arjonilla“ Gaspar Salcedo (1587). Junto a la Puerta de Arenas se sitúa el conocido Cerro del Castillo, en el que se sitúa el Castillo de Arenas, fortaleza de origen nazarí que controlaba las comunicaciones de una región cercana, tanto a la capital nazarí, Granada, como a la plaza fuerte de la ciudad de Jaén.
Historia del Castillo de Puerta de Arenas
El castillo de Arenas es una de las fortalezas nazaríes erigidas para defender la frontera del Pacto de Jaén (1246), frontera que se encontraba más arriba, unos kilómetros más cerca de Jaén. No puede descartarse que en el mismo lugar existiera anteriormente una fortaleza menor con otro nombre.
El castillo de Arenas cambió de manos frecuentemente: conquistada por Alfonso X en fecha indeterminada, Granada la recuperó en 1280 o 1282, en virtud del tratado suscrito entre Muhammad II de Granada y el infante don Sancho, rebelde contra Alfonso X.
Hacia 1431 la fortaleza fue conquistada por Castilla. El capitán general de la frontera Hernán Alvarez de Toledo concedió su alcaldía a uno de los caballeros destacados en la conquista, Pero Coello, caballero de la Banda, portugués pasado a Castilla cuando la guerra entre el rey don Enrique y don Juan de Portugal. Era también alcalde de los alcázares de Jaén. La acumulación de alcaldías en una misma persona muestra una inclinación a concentración bajo un mismo mando sectores completos de la frontera.
Pero Coello perdió el castillo de Arenas a los pocos años, en 1447, durante la guerra civil entre el rey Juan y la nobleza partidaria de su hijo Enrique.
Quince años después de esta última conquista musulmana, los nazaríes retenían el castillo. A poco de establecerse en Jaén el condestable Miguel Lucas de Iranzo, un sobrino del alcalde de Arenas huyó a Jaén y se hizo cristiano. Por sus informes supo Iranzo la disposición del castillo que tenía cinco puertas una en pos de otra. Iranzo intentó tomar el castillo mediante una celada. Su plan consistía en apostar a un grupo de hombres escogidos cerca de la puerta y liberar en sus proximidades una cierva a la que previamente habrían quebrado una pata. Cuando los del castillo salieran a por la cierva, los emboscados tomarían la puerta por sorpresa y la mantendrían abierta hasta que acudiera Iranzo que estaría apostado cerca de con treinta hombres.
El plan falló porque la escolta que salió a acompañar a un mensajero que partía hacia Granada descubrió a los emboscados y dio la alarma.
El condestable no desistió en su empeño de tomar Arenas. En 1462 intentó asaltarla por fuerza de armas con seiscientos jinetes y dos mil infantes pero fracasó porque la fortaleza estaba en “grandísimo arisco y de todas cosas de fuerça segura”. De las cinco puertas de la fortaleza los asaltantes lograron quemardos, una de ellas chapada.
El condestable lo intentó de nuevo al año siguiente con una fuerza de treinta hombres, pero los informes de que estaba desguarnecida resultaron ser falsos y el asalto se suspendió. Meses después, el 3 de septiembre, Iranzo probó suerte de nuevo y envió cuarenta peones al mando de Juan de Navarrete para que reconocieran secretamente el castillo y averiguasen cuánta gente lo defendía. Los exploradores apresaron a dos aguadores moros y supieron por ellos que había treinta y tres hombres en el castillo. Ante tamaña guarnición los castellanos desistieron de su intento y volvieron a Jaén.
La conquista de este castillo obsesionaba al condestable Iranzo porque “de ella venien daños de moros”. Además de base de avanzada contra Jaén, la fortaleza era excelente atalaya que controlaba las comunicaciones de la comarca. La expedición de 1470 contra Granada fracasó precisamente porque, al pasar cerca de Arenas a media noche, los cristianos “fueron sentidos de los de la fortaleza y los moros ficieron luego muchas almenaras”.
Al margen de estos episodios bélicos, en época de tregua, las relaciones fronterizas entre Arenas y Jaén eran hasta amistosas o, al menos, de buena vecindad. Las cartas entre Ali Camar, el alcalde de Arenas, y el concejo de Jaén se cruzan con cierta frecuencia. En noviembre de 1479 el alcalde reclama a un tal Mançod-el-Masmudi que ha sido capturado por dos vecinos de Torredonjimeno, Otras veces el cautivo es cristiano, como aquel mozo capturado por los de Arenas que logró fugarse “por la puerta falsa” llevando el caballo de “Hamete, fijo del dicho alcalde de Arenas”. Este fugitivo acabaría haciéndose musulmán. A un requerimiento del concejo de Jaén sobre un hombre cuyo rastro se ha seguido “hasta la puerta del Algaza dentro de Arenas.” Contesta Ali Çamar, quizá cínicamente, “quel no tenía ningund otra cosa saluo aquellas torres e sus moros”.
El 20 de septiembre de 1482 la fortaleza de Arenas y su jurisdicción fueron cedidas a Jaén para cuando se ganasen a los moros. Esta ocupación se produciría, sin violencia, tres años más tarde, en 1485, cuadno a raíz de la ocupación de Cambil y Alhabar por los Reyes Católicos, los musulmanes evacuaron la fortaleza de Arenas, Piñar e Iznalloz.
El 17 de marzo de 1508, la reina doña Juana aprobó ciertas repoblaciones en la antigua frontera que seguía deshabitada después de la conquista de Granada. Campillo de Arenas, cerca de la fortaleza, se fundó en 1532.
Siguieron años en los que no aparecen en las crónicas hechos destacables acaecidos en el Castillo de Puerta de Arenas, pero en 1823 se produce una batalla contra el ejército Francés que toma el pueblo de Campillo de Arenas. Ante la llegada de las tropas francesas, el general español D. Francisco Ballesteros se refugió, junto con sus tropas, en el Castillo de Puerta de Arenas. Se realizaron contraataques con fuego de artillería y batallas cuerpo a cuerpo con balloneta. Tras algunos días de combates, los franceses consiguen desplazar a los españoles fuera del Castillo entre los días 26 o 28 de Julio y 1 de Agosto de 1823. Tuvo necesidad el general D. Francisco Ballesteros de acordar las capitulaciones con el general Conde de Monitor.
El Castillo es desde el siglo XVI lugar de peregrinación y romería. Se celebra el domingo siguiente a la Ascensión de María. Esta fiesta recuerda como, gracias a la intervención divina, se erradicó una plaga de langostas que devastó los campos; en señal de gratitud, los campilleros establecieron esta peregrinación. Se celebra una misa y se bendicen los campos.
Los árabes construyeron la fortaleza de Arenas, junto al desfiladero de Puerta de Arenas que tan importante papel ha jugado durante 250 años como frontera entre los reinos de Granada y Castilla.
Actualmente el Castillo se encuentra bajo la protección de la Declaración genérica del Decreto de 22 de abril de 1949, y la Ley 16/1985 sobre el Patrimonio Histórico Español. En el año 1993 la Junta de Andalucía otorgó reconocimiento especial a los castillos de la Comunidad Autónoma de Andalucía.